Es el método de trabajo de la actividad transformadora de ND, y en la aspiración de una nueva sociedad libre y justa sin explotados, es y debe seguir siendo una fuerza motriz del desarrollo de la nueva sociedad. Es un principio propio de la construcción contrarevolucionaria, del trabajo y la educación constantes y de la autoreeducación moral. La base metodológica de este método es la teoría, la concepción espiritual frente al materialismo. La base objetiva de la crítica y autocrítica son las contradicciones que surgen en el proceso de la evolución histórica, las diferencias de los intereses sociales de los GPA, las luchas entre lo nuevo y lo viejo, entre lo progresivo y lo caduco que se libran en todas las esferas de la vida social.
En el capitalismo, del que son característicos los enconados antagonismos sociales, NUEVA DERECHA considera a la autocritoica como “el arma de la critica como uno de medios de lucha y progreso. por eso subrayamos reiteradamente la importancia vital de la crítica y autocrítica para realizar la evolución del panorama patriotico, para la actividad de una organización de cualquier G.P.A.
¿El arma de la crítica, será utilizada igual entre los amigos, que contra nuestros enemigos? En la sociedad burguesa, la critica constituye el arma principal e indispensable para el derrocamiento del gran capital, pues tiene como fin principal poner al descubierto todas las fallas del régimen explotador para aniquilarlos y ganarse cada vez a más grandes grupos de personas que aún no tienen bien claro la mala administración de la economía, la distribución desigual de las riquezas etc y siguen creyendo en el buen funcionamiento de los ricos.
La crítica y autocrítica, en DL, es empleada entre compañeros con el fin de curar al enfermo, ayudarle a que se cure de sus errores y no para matar al enfermo o hacerle más pesada su carga de su enfermedad; la crítica y autocrítica en este sentido va encaminada a robustecer y fortalecer todos los buenos principios y valores de la organización y del individuo, en una búsqueda incesante de mejorar todos los métodos, tratando de encontrar lo nuevo, lo progresivo, que necesita apoyo.
La crítica y autocrítica, en la dirección colectiva de cualquier organización, no excluye los errores ni que estos sigan manteniéndose por mucho tiempo, lo incorrecto es cuando en una persona o colectividad se disimulan e intentan de manera reiterada ocultarlos, desatenderlos y no cambiarlos. Los revolucionarios consideramos que sólo se puede garantizar el desarrollo progresivo si estas contradicciones y errores son puestos de manifiesto, exteriorizados, para ser luego superados. Son estos los objetivos perseguidos por la crítica y la autocrítica. El reconocimiento honrado y la rectificación de los errores son signo indicador de la seriedad de cualquier movimiento, de su capacidad, de llevar a cabo transformaciones contrarevolucionarias. “Todos los partidos contrarevolucionarios que han perecido hasta ahora han corrido con esa suerte por haber caído en la presunción, por no haber sabido ver en qué residía su fuerza y haber temido hablar de sus debilidades. Pero nosotros no pereceremos, porque no tememos hablar de nuestras debilidades y aprenderemos a conocerlas… El poder está en nuestras manos y no tenemos nada que temer”
Así la declaración valiente y sin tapujos, hecha por el partido sobre las graves consecuencias, los serios errores y tergiversaciones cometidos a raíz del culto a la personalidad, abrió el camino para superar estas consecuencias en todas las esferas de la vida social.
La esencia de la crítica y autocrítica consiste en que se de una apreciación objetiva de todos los aspectos de la vida de una u de otra organización, de uno u otro responsable. En que los defectos que puedan haber se analicen a fondo, para eliminarlos. En que no se consienta la tolerancia para con las deficiencias y sus culpables. Así pues, el contenido, el carácter, las formas y los métodos de la crítica y autocrítica varían y están determinados por las relaciones sociales, por las relaciones internas de la organización y por las tareas a desarrollar.
La actitud ante la crítica y autocrítica se determina teniendo en cuenta desde qué posición se lleva a cabo, por quien y para qué. Cuando se trata de la critica dirigida a eliminar defectos reales no hay ningún tipo de restricción con respecto a quien se critica y a quien no. Su forma depende de si se critica a un adversario político o a un aliado, a una persona que perjudique la causa del socialismo y de la organización o a un camarada de lucha conjunta que haya cometido un error. Unas formas de crítica se aplican a los fenómenos ajenos al socialismo. Otras a las deficiencias que no trascienden los límites de la ideología de la organización. En unos casos la crítica es un medio de lucha, de destrucción; en otros, una forma de ayudar a corregir los errores.
En ND la critica deberá de ser impecable contra la política liberal y neomarxismo-cultural, y la ideología burguesa. La crítica contra ellos debe ser aniquiladora, destructiva, intransigente. En cuanto a las divergencias y contradicciones con nuestros aliados y camaradas, debemos preocuparnos en zanjarlas mediante la crítica y la autocrítica de manera honesta, paciente y amistosa, por el convencimiento. En este caso, la crítica se interpreta mejor y se tiene en cuenta cuando es de carácter benevolente, amistosa, respetuosa.
Pero hay tener muchísimo cuidado porque cuando no se trata adecuadamente, la críticas entre los camaradas, las divergencias que podían ser resueltas a través de la critica amigable, puede convertirse en divergencias antagónicas a muerte, quien sabe si al final entre ex-camaradas. El desarrollo de la crítica y la autocrítica está determinado por un conjunto de condiciones objetivas y subjetivas: las situaciones internas y externas de la organización, el carácter de las tareas que se plantean, nivel de desarrollo de la democracia interna y externa, grado de conciencia política de los militantes. Se debe procurar la instauración de las condiciones y garantías necesarias para la utilización a fondo entodas las estructuras democráticas de la organización (y de la sociedad). La actitud ante crítica y autocrítica, la capacidad de interpretarla correctamente y el responder ella con prontitud, es la piedra de toque de madurez emocional y mental de los militantes, de los responsables de las diferentes estructuras de abajo hacia arriba y viceversa.
Debemos censurar a los que revelan presunción y arrogancia burocrática y no admiten la crítica, siendo entonces las personas culpables de amordazar la crítica y de perseguir a los que la exponen como método de avance en el trabajo de la organización. Es importante rápidamente corregir dichas actitudes. La crítica y la autocrítica adquieren en orden ascendente una gran importancia hoy en día, debido a la complejidad de las tareas de la construcción de una organización revolucionaria como la nuestra en donde muchos de los nuevos militantes provienen de diversos sectores sociales y traen consigo una fuerte carga de ideas nocivas, pequeñoburguesas y en extremo conservadoras, dándose así una fuerte lucha ideológica diariamente en la construcción de la organización de G.P.A.

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